Queremos tanto a Álvaro Mantilla porque cada vez que no está el Racing no parece el Racing
Si el partido de la pasada jornada se empezó a jugar a media semana, aunque fuera a través de micrófonos y pantallas, el encuentro contra el Granada se empezó a jugar sobre el césped, pero no el de Los Cármenes, sino el de Riazor, siete días antes. Y es que la tarjeta roja que vio Álvaro Mantilla una vez terminado el partido iba a tener mucha trascendencia en el próximo encuentro. Tanta, que en buena medida determinó el resultado final.
Y es que esta Segunda División está tan igualada, que cada pequeño detalle se vuelve trascendental. Un milisegundo en una aceleración, unos centímetros en el posicionamiento o cualquier ventaja en el juego psicológico pueden marcar la diferencia y resultar decisivos en un duelo, en una jugada, en un gol… Como, por ejemplo, en el primero que encajó el Racing.
Cuando el Granada marcó el primer gol de los rojiblancos, tras superar al lateral diestro, en el chat de la Peña Cossío se pudo leer: «A Mantilla no se le hubiera escapado». Lo escribió mi amigo Raúl, pero seguro que lo pensamos todos. Cierto que cuando pintan bastos siempre nos acordamos de los que no están, pero qué bien le hubiera venido al Racing para este partido. Y no solo porque lleve algunas jornadas muy entonado en defensa, sino por todo lo que aporta al equipo.
Si algo tiene Mantilla, y tiene mucho, es carácter. Ése que contagia a sus compañeros, y que parece estar detrás de las últimas victorias del Racing. Porque no todo es creatividad y talento en este deporte. Sobre todo, cuando te enfrentas a equipos que muerden, como el nazarí, que es de esos de dar cera, pulir cera, con más repartidores que Vinted y Amazon juntos. Que le pregunten a Salinas, por ejemplo, a ver por qué en ese campo los plantillazos no cuestan una amarilla. En fin, que todo es posible en Granada.
Fijo que el más arrepentido del episodio coruñés es el propio protagonista, pero todo es un aprendizaje. En vez de peinetas, mejor practica la mirada de Harry el Sucio. ¡Y así no te echaremos de menos, Manti!
[Publicado en EL DIARIO MONTAÑÉS el lunes 2 de febrero de 2026]

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